No, es tradición ofrecer los Bambúes de la suerte (en conjuntos o cañas sueltas) siempre que alguien se casa, termina un curso, cambia de trabajo, en los momentos en que se quiere desear buena suerte, esto no significa que si la planta muere o es reemplazada tengamos mala suerte.
Esta tradición Oriental se basa en la belleza y simplicidad del Bambú y no en otro tipo de superstición.
El Bambú (que en realidad es una drácena) es un esqueje enraizado y, como tal, tiene una longevidad limitada aunque bastante grande, pero estéticamente puede deteriorarse debiendo entonces ser reemplazado.