El riego y la ubicación son dos de los factores más importantes para el mantenimiento de un Bonsai saludable.

La mayoría de los problemas y muertes en Bonsai están relacionados con errores de riego y/o ubicación. El más rápido y radical es la sed, que puede provocar la muerte de la planta en pocas horas. Más común es el exceso de agua, normalmente asociado a la falta de sol directo, que lleva al debilitamiento de la planta, a la aparición de hongos y, a medio plazo, a su muerte.

A menudo la planta se riega regularmente, pero solo en la superficie del suelo (insuficiente), o con una cantidad fija de agua que funciona en una determinada época del año y deja de ser adecuada en otra.


Cómo regar

El riego debe efectuarse sobre la superficie del suelo, utilizando una regadera o ducha con orificios finos.

Riegue abundantemente hasta que salga bastante agua por los agujeros de drenaje, insistiendo dos o tres veces para garantizar que todo el terrón quede uniformemente humedecido.

Solo vuelva a regar cuando la capa superficial del suelo se haya secado ligeramente.

No existe una frecuencia de riego universal. La necesidad de agua varía según la especie, la época del año, la exposición solar, la temperatura, el viento y el tipo de suelo.


Lo que no debe hacer

- Pulverizar regularmente las hojas
 
La pulverización de las hojas no substituye el riego y favorece la aparición de hongos y algunas plagas, sobre todo si las hojas permanecen húmedas durante la noche.

- Sumergir la maceta en agua
El riego por inmersión solo debe utilizarse en situaciones excepcionales. Cuando se realiza regularmente reduce la oxigenación del suelo y favorece la pudrición radicular.

- Mantener agua en un plato bajo la maceta
Nunca deje agua acumulada en el plato. Además de favorecer la pudrición de las raíces, promueve la acumulación de sales y cal en el sustrato.


Calidad del agua

Salvo situaciones extremas, el agua del grifo es adecuada para la mayoría de los Bonsai.

El cloro normalmente presente en el agua de la red pública no representa un problema significativo. Si desea eliminarlo, basta con dejar reposar el agua alrededor de 24 horas en un recipiente abierto.

En las azaleas y en otras especies más sensibles a la cal, se recomienda evitar mojar regularmente las hojas y concentrar el riego directamente en el suelo.

La calidad del agua es importante, pero la calidad del suelo y de los abonos utilizados es igualmente importante, o incluso superior. Son estos los que funcionan como un "amortiguador" natural, ayudando a neutralizar y equilibrar eventuales excesos de sales, cal u otros desequilibrios presentes en el agua.

Debe evitar la utilización de agua proveniente de filtros de aire acondicionado, acuarios o pozos cuya calidad química y bacteriológica no esté confirmada.

Más importante que buscar el agua perfecta es garantizar una técnica de riego correcta.

Observe el suelo, observe la planta y adapte el riego a sus necesidades. En el riego no existen fórmulas universales, todo es sensibilidad y observación.

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